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Aprendiendo de cada cosa…

“APRENDIENDO DE CADA COSA . . .”
Los chicos de la clase de Biología estaban aburridos de la clase, se quejaban de que siempre era lo mismo y esa monotonía no los incentivaba a seguir adelante y avanzar en sus estudios.
Realmente los comprendía, eso no sólo pasa en las clases de Biología, sino que suele pasar en las distintas ocupaciones de la vida, así que les conté la siguiente historia:
Había una vez un señor que tenía una tienda en la cual vendía todo tipo de productos de limpieza para las casas y para las personas.
Un buen día se dijo a sí mismo: “éste es un trabajo muy aburrido, tengo que buscar cómo disfrutar más de este trabajo.”
Pensó y pensó hasta que se le ocurrió una idea. Cada producto que él ofrecía o vendía, explicaba cuáles eran sus diferentes usos a nivel externo, y también hacía un paralelismo con una situación interior o espiritual de los seres humanos. Cuando vendía un champú decía que, al lavarnos la cabeza, es bueno que pongamos atención en lavar también interiormente nuestra cabeza, limpiándola de todas aquellas ideas negativas que nos debilitan y perjudican.
Cuando vendía un cepillo, explicaba que, así como el efecto del cepillo es logrado gracias a la unión de las finas cerdas una al lado de la otra, así para lograr limpiar este mundo de la maldad debemos trabajar juntos y unidos, mancomunando esfuerzos.
Al vender un trapo decía que el trapo es tan sólo un simple pedazo de tela. “Podemos sentir desprecio por él, por su condición, o podemos ver que también él fue creado para cumplir una misión y valorar su trabajo”.
De pronto comenzó a disfrutar de su trabajo y más clientes entraban para comprar sus productos y escuchar sus moralejas.
Esto es lo que sucede cuando involucramos nuestro corazón y nuestra riqueza interior en las cosas que hacemos.
—Ésta es la historia —les dije—, verán, podemos aprender varias cosas de ella:
» Primero: “La cualidad del desprecio es negativa. Cada cosa tiene su lugar y cada hombre su función”.
» Segundo: “Todo lo que existe en este mundo tiene un mensaje para enseñarnos. Quien aprende a leerlos, enriquece su vida y aprovecha mejor su tiempo”.
» Tercero: “No siempre podemos hacer en nuestra vida aquello que más nos gusta hacer. En ese caso podemos elegir entre aburrirnos y quejarnos por nuestra suerte, o podemos buscar la forma de crecer y enriquecer a otros a través de nuestro trabajo”.
¡Hasta la próxima!!!
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Besos,
Sarah.

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LA VERDADERA FELICIDAD

Uno de los alumnos siempre se quejaba de que las cosas no le salían bien porque le faltaba tal cosa, porque la silla no era buena, porque el escritorio estaba mal. Porque el autobús se había atrasado… y así, la lista era larga…

Un día le conté la siguiente historia:

Un hombre tuvo un sueño en el cual un ángel le había ofrecido conocer el paraíso. Ni más ni menos que el mundo venidero.

Este hombre decidió que quería conocer el mundo venidero de uno de los sabios más piadosos y buenos que había existido.

Muy bien – dijo el ángel –, prepárate porque el viaje será largo…

Luego de decir esto, un fuerte viento impulsó al hombre hacia delante, hasta que se sintió flotar por el aire.

El paisaje era majestuoso, primero eran verdes praderas, luego colinas floridas…. Ya podía imaginarse el hermoso paraje en el cual habitaría aquel sabio…

De pronto, al pasar la última montaña, el paisaje cambió y todo se tornó árido, ya no había tantas flores ni verde, mucho menos casas preciosas. El viento amainó y se detuvieron frente a una vieja casa de piedra, con un patio que comunicaba a varias viviendas internas.

-Es aquí – dijo el ángel –, hemos llegado. Entra, su casa es la tercera puerta a la izquierda.

Si bien el hombre estaba confundido, proto su mente trató de explicar la situación.
-Seguro, detrás de cada una de estas puertas de vieja madera, se abre un verde campo con margaritas y un castillo – se dijo para sí.

Camino hasta la tercera puerta, movió el picaporte, y mientras la puerta se abría, esperaba escuchar una bella melodía y una suave brisa de pradera perfumada con las más exquisitas fragancias. Pero nada de ello sucedió, en vez de una bella melodía, solo escuchó el ruido de las oxidadas bisagras de la puerta y en vez de campo verde, solo vio la baldosa beige de piso. Era una habitación vulgar que no poseía muchos muebles, en ella había una silla, una mesa y un anciano leyendo apaciblemente un libro ayudado por la luz de una vela.

-Tu deseo ha sido concedido, ahora debes despertar – le dijo el ángel.

El hombre estaba aturdido.
– ¡No espera! No me dejes así, explícame, no entiendo, ¿acaso no debería haber visto al sabio en el paraíso en la cima de la felicidad?

-Eso es lo que te mostré – le dijo el ángel –, pero entiendo tu confusión – agregó –, lo que sucede es que tú, al igual que los demás, piensas que la felicidad depende de lo que te rodea, de cómo te miran, de si todos te sonríen, si tu casa es bonita, etc.

Esa no es la verdadera felicidad, pues sería una felicidad demasiado dependiente de los demás y, por lo tanto, imposible de alcanzar.

La verdadera felicidad no depende de nada externo, no se trata de un estado o una posición material, sino de un estado que alcanza el alma independientemente de sus posesiones o carencias materiales y eso solamente depende de ti, nadie te lo puede quitar u obsequiar.

Si logras entender esto, verás que podrás alcanzar el bien en cualquier lugar y circunstancia…
¡Hasta la próxima!!!
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Besos,
Sarah.

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¿Por qué la gente grita?

Un día un maestro preguntó a sus seguidores lo siguiente:
Por qué las personas se gritan cuando están enojadas?
Los alumnos pensaron unos momentos:
-Porque perdemos la calma – dijo uno -, por eso gritamos.
-Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? – preguntó el maestro- ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué le gritas a una persona cuando estás enojado?
Los alumnos dieron algunas otras respuestas, pero ninguna de ellas satisfizo al sabio.
Finalmente, él explicó:
-Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar para poder escucharse.
Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través
de esa gran distancia.

Luego el maestro preguntó:
¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? No se gritan, sino que se hablan suavemente, ¿por qué? Sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.
Y continuó:
Cuando se enamoran más aún, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aún más cerca en su amor. Finalmente, no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman.
Finalmente, el maestro dijo:
Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tan grande, que no encontrarán más el camino de regreso.
¡Hasta la próxima!!!
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Besos,
Sarah.

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LAS RESOLUCIONES DE TU NUEVO AÑO

Esperar una hora y un día específico para ver lo que quiero lograr durante un año es algo que deberíamos empezar a cambiar, porque en un minuto no podemos medir tantas cosas que nos han pasado en un año y cuando dejamos esto para un solo día y para el último minuto vemos el año por eventos que nos marcaron o muy tristes o muy dolorosos o felices y entonces valoramos todo un año por solo un evento que nos marcó. Si compraste la casa lo ves como un año magnífico, si no la pudiste comprar entonces fue un mal año y así con muchas cosas que nos marcan, pero como no hacemos algo realmente profundo donde revisemos lo que hicimos el año pasado y miremos todas las cosas buenas que tuvimos, no lo vemos así.
Seguramente durante el año nos pasan cosas maravillosas todos los días, pero como el tiempo que nos damos para valorar y pedir es tan corto no las vemos y solo esperamos a este momento para pensarlo o para cuestionarnos, solo medimos el año en comparativa con lo que nos pasa, pero no nos damos cuenta de que si nosotros no cambiamos ciertos aspectos de nuestra vida, nuestros años seguirán siendo iguales, porque siempre estamos esperando al azar o al destino para cumplir nuestras metas.
Nunca nos detenemos a pensar que debo cambiar o hacer para que mi año sea mejor, porque nuestros deseos siempre son superficiales y pensamos que esos son realmente nuestros sueños para el nuevo año, pero ¿realmente lo son?, deberíamos hacer resoluciones a conciencia que podamos medir diariamente, mensualmente, que podamos hacer una autoevaluación de ¿dónde estoy en este momento?, ¿a dónde me ha llevado mi manera de pensar?, ¿qué me ha impedido obtener mis sueños?, ¿por qué no he logrado lo que me había propuesto? Si no podemos lograr cosas simples como por ejemplo bajar de peso, ¿cómo podemos hacer para realizar cosas complejas?
Para poder cumplir nuestros sueños, metas o resoluciones deberíamos ver el beneficio de cada una de ellas cambiando nuestra manera de ver las cosas y que no prime lo mío por encima de los demás, cambiando nuestra manera de pensar, porque las resoluciones son nuevos propósitos de vida que se deben hacer a diario, porque a diario tenemos la oportunidad de vivir, tenemos la oportunidad de renovarnos y no solo un día al año.
Podemos lograr cumplir nuestro gran sueño, empezando por cumplir esos sueños pequeños que conforman ese gran sueño, porque todos los días vemos cumplir sueños, al levantarnos con vida, al poder compartir con nuestra familia, disfrutar de tener un trabajo, ver una puesta de sol, sentir la lluvia, ver a los hijos sonreír, pero no los vemos porque todo el tiempo estamos viendo los errores, las carencias, lo peor.
Si no hacemos cambios realmente internos, es imposible ver los resultados, los sueños están ahí para verlos, los sueños están ahí para creer en ellos, pero somos el peor filtro porque somos una barrera que no permite que entre nada, en vez de usar ese filtro para sacar las cosas que nos obstaculizan y ver que los sueños sí son posibles, nosotros tenemos que escribir y ver las cosas diarias, que tenemos, que no tenemos, que nos hace falta, una revisión de verdad, constante, como ir al supermercado de nuestra vida, que tengo, que tengo de sobra en la despensa, si lo que tengo son rencores en la vida cómo voy a perdonar o no tengo amor y compasión, o no tengo paciencia, uno debe tener una lista de todo, porque nuestro supermercado está afuera en el día a día para ver qué nos falta y poder diseñar nuestros caminos hacia ese sueño.
Si tenemos un sueño claro y lo revisamos a fin de año debemos preguntarnos, ¿qué hemos logrado y hemos tenido hasta aquí y que vamos a lograr o tener el año entrante?, en qué aspecto nos queremos sentir llenos? Ahí es donde vamos creando caminos y creciendo, el resultado seguramente será la excusa porque lo importante es lo que creamos durante el proceso, porque muchas veces esa meta va cambiando de acuerdo a lo que encontramos en el camino y a veces en este proceso es que descubrimos nuestra meta real y es ahí donde realmente tenemos que ir, porque muchas veces la mente pide una cosa pero el alma pide otra, son cosas tan profundas que nos hemos convencido que son imposibles de lograr, pero debemos convencernos de todo lo contrario, porque cada uno de nosotros tiene su propio proceso y su camino, debemos decidir hacerlo.
Siempre esperamos una fecha en especial para hacer las cosas, Navidad o Januca para dar regalos, año nuevo para hacer propósitos, San Valentín para dar chocolates, Día de la madre para estar con ella, estamos comercializados en nuestro día a día y a pesar de que sirve para que estemos todos en sintonía, debemos entender que lo comercial sirve para el comercio y que nosotros tenemos 365 días del año para mostrar nuestro amor, hacer resoluciones, regalar abrazos, ver a nuestra familia, reunirnos con ella, con los amigos, todo el año tenemos esa oportunidad.
Que nuestro propósito sea vivir vidas auténticas, con sueños día a día, con una conciencia diferente para fortalecernos, con amor por nosotros mismos y por los demás, creando lazos de amistad sinceros y con compasión, diseñando nuestro año en todos los aspectos, con salud a todo nivel, espiritual, emocional, mirando nuestro interior, conociéndonos, reinventándonos, analizándolos y convirtiéndonos en héroes, rescatándonos a nosotros mismos y a los demás; que sea un año de verdaderos héroes. Que no cambiemos para satisfacer a los demás, sino que cambiemos para nosotros mismos.
¡Hasta la próxima, amigas!!!
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Besos,

Maritza

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confianza y respeto mutuo

Me pregunto ¿por qué es importante la confianza y el respeto mutuo en nuestras vidas y cómo deberíamos implementarlo?
Somos consientes de lo rápido que cambia el mundo en todos los ámbitos, pero vemos estos cambios como si fueran problemas, porque al llegar algo nuevo debemos empezar a pensar ¿qué vamos a hacer con esos nuevos desafíos, con esos nuevos caminos? Tenemos dos opciones podemos decidir no cambiar y seguir en nuestra zona de confort volviéndonos obsoletos por el miedo que nos llena de incertidumbre o decidimos cambiar y aceptar lo nuevo.
Pero para que estos cambios lleguen a ser efectivos en nuestras vidas no solo debemos decidir cambiar, sino implementar estos cambios y asumir los riesgos que ellos traen, seguramente tendremos ansiedad, estrés o ganas de retroceder y volver a donde estábamos antes, pero ¿quién no ha tomado decisiones y se ha equivocado alguna vez? En ese momento es cuando debemos confiar, confiar en nosotros mismos y confiar en las personas que están a nuestro lado para ayudarnos en nuestros nuevos propósitos.
Esta confianza debe estar basada en el respeto mutuo, aceptar que cada uno de nosotros somos un mundo diferente, con sus propias opiniones, sus propias carencias, que estamos acá para complementarnos los unos a los otros, porque siempre vamos a tener personas a nuestro lado que van a ser nuestro soporte en todo momento. Nuestra familia, nuestros esposos, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, todos forman parte importante de nuestras vidas y están ahí para ayudarnos en nuestro crecimiento, en nuestro cambio, en cada etapa de nuestras vidas con su apoyo, pero siempre respetando que cada uno tiene su propia opinión y en vez de mirarlo como algo negativo o como crítica, debemos verlo como algo que nos edifica; que esas diferencias nos complementan y son parte del proceso.
Para crecer necesitamos del apoyo de los demás, cada uno de nosotros forma una parte importante en este equipo que se llama la vida, no importa si somos diferentes, pensamos diferente, sentimos diferente, lo importante es que estemos unidos en un mismo interés, vivir la vida con todos sus riesgos y sus cambios, aceptando las diferencias y respetándonos. Por eso la confianza y el respeto mutuo deben ser otros de esos pilares en los que estén fundamentadas nuestras relaciones, entendiendo que solo así lograremos ser mejores seres humanos, amar verdaderamente y lograr todo en nuestras vidas con el Creador siempre de nuestra mano.
¡Hasta la próxima, amigas!!!
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Besos,

Maritza.

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¡No puedo!

¡No puedo! se ha convertido en una de las creencias más comunes que repetimos constantemente.
Lo que creemos es lo que hemos aprendido en algún momento de nuestra vida y que creemos que es verdad. ¿Pero cuál es la verdad que queremos construir para nuestras propias vidas?, para empezar, deberíamos cambiar nuestro propio diálogo, a un diálogo positivo con nosotros mismos y con los demás.
Para empezar a cambiar esto debemos preguntarnos ¿Qué nos decimos cuando fracasamos? ¿Qué nos decimos cuando tenemos problemas? ¿Qué nos decimos cuando tenemos una meta?, ¿Qué le decimos a nuestros hijos?, y ¿Qué les decimos a nuestros amigos o a las personas que están cerca de nosotros? Cuando decimos este tipo de mensajes empezamos a creerlos, por eso debemos cuidar lo que decimos y cuidar lo que le decimos a nuestros hijos, porque estos son los mensajes que ellos empiezan a creer.
Debemos cambiar lo que pensamos y decimos, porque cuando desconocemos este tipo de mensajes liberamos nuestro propio potencial, porque nuestras palabras pueden impactar en nuestras metas, en nuestros sueños, en nuestros procesos que han quedado aplazados por culpa de las creencias que respaldan esa negatividad, ese miedo, ese temor.
También debemos preguntarnos ¿Qué es lo que queremos? Al respondernos esta pregunta nos surgirán metas, le estaremos dando una dirección a nuestro propósito y le estaremos diciendo a nuestro cerebro a donde queremos ir, además debemos creer, porque al creer creamos y lo hacemos posible, creer nos da el poder, la confianza de utilizar nuestras habilidades y conocimientos para lograr nuestras metas.
Si logramos visualizarlas, repetirlas y convertirlas en afirmaciones nos llevaran a crear una nueva realidad y podremos ver las imágenes del futuro que deseamos.
Lo que tenemos en nuestra mente son nuestras creencias que nos llevan a ser, estar y hacer lo que somos actualmente y si queremos cambiar debemos cambiar lo que tenemos en nuestra mente.
Nuestras creencias son la manera de ver el mundo y la vida, pero esta no es necesariamente la verdad, hay que atreverse a ver la vida desde otros ángulos y con otro enfoque para decirnos ¡SI PUEDO Y LO VOY A LOGRAR!
¡Hasta la próxima, amigas!!!
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Besos,

Maritza.

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La Chispa de Bien!

Hoy les comparto un artículo del Rabino Shalom Arush para que tengamos diferentes herramientas en nuestra búsqueda espiritual.
La conciencia de que tenemos mucho por mejorar nos lleva a juzgar favorablemente a los demás. En ese sentido, dijo Rabí Najman que hay que buscar lo bueno inclusive en la persona aparentemente más malvada (Likutey Moharán I. 282).
¿Para qué vamos a buscar lo bueno en una persona malvada, en alguien que no soportamos? Intrínsecamente, el alma Divina dentro de cada persona es buena, porque es una pequeña chispa de la Divinidad. El mal que demuestra esa persona es la manifestación de su incapacidad o su falta de voluntad de superar su mala inclinación. Al buscar lo bueno, uno encuentra un “rayo de luz” en el “malvado” y esa poca luz logra disipar hasta la más densa oscuridad. Por eso, tal como explica Rabi Najman, cuando encontramos un punto bueno en esa persona, esta empieza a actuar mejor.
Al ver el mal en los otros, nosotros mismos estamos conectados con el mal. La persona humilde piensa: “¡Guau, si el Creador no me hubiera ayudado, yo podría ser incluso peor que esa persona!”. La persona humilde no juzga a los demás y si lo hace, le da el beneficio de la duda.
El que vive la vida en verdad consigo mismo puede fortalecer a los demás. Puede alentar a los deprimidos y a todas las almas quebrantadas. De hecho, se puede identificar con ellos y decirles: “Yo no soy mejor que tú. Yo también toqué fondo e hice cosas terribles. He cometido errores a doquier. Pero siempre puedes dirigirte a el Creador”.
La diferencia entre éxito y fracaso o entre alegría y tristeza es saber cuál es nuestro lugar en la escalera espiritual. Sí, no es fácil. Hacen falta horas de introspección, plegaria personal, arrepentimiento, confesión. Significa vivir la verdad de dónde estamos en el mundo y significa dejar de engañarnos. Dejar la fantasía para Disney…
Cuando alguien se identifica contigo, y tú sientes que él te comprende porque ha experimentado las mismas dificultades que tuviste tú, te llenas de esperanza. ¡Si él pudo elevarse al fortalecer su fe y hablar con el Creador, también puedes tú!
Juzgar a los demás es muy peligroso, porque la Corte Divina nos juzga exactamente de acuerdo a la forma en que juzgamos a los demás. Nuestros Sabios nos advierten que no debemos juzgar a nadie hasta no estar en sus mismas circunstancias exactamente. el Creador es el único calificado para juzgar a la persona, porque solamente Él sabe y conoce todos los hechos pertinentes. Una vez que nos damos cuenta de que simplemente somos incapaces de juzgar con justicia a los demás, entonces dejamos de juzgarlos. En vez de juzgarlos, nos identificamos con ellos y les tenemos compasión, así como el Creador hace con nosotros. Actuamos con los demás de la misma manera que nos gustaría que los demás actúen con nosotros si estuviéramos en esas circunstancias. Y si sí juzgamos, lo hacemos con entendimiento, con comprensión, igual que querríamos que nos juzgaran.
https://www.breslev.co.il/articles/breslev/la_sabidur%C3%ADa_de_rab%C3%AD_najman/la_chispa_de_bien.aspx?id=31458&language=spanish
¡Hasta la próxima, amigas!!!
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